NO a la discriminación

Desde su creación, el 28 de septiembre de 1960, los CDR han puesto en alto los principios de igualdad postulados en nuestra Constitución, conscientes, como bien dice su preámbulo, “de que nuestra Revolución elevó la dignidad de la patria y del cubano a superior altura”. Desde la base de la más grande Organización de Masas de nuestro país se gestó la mayor campaña contra los prejuicios que alimentaban la discriminación y terminaban por denigrar los valores.

No ha sido tarea fácil llevar a cabo lo plasmado en el Artículo 42 de nuestra Ley de Leyes, “la discriminación por motivos de raza, color de la piel, sexo, origen nacional, creencias religiosas y cualquier otra lesiva a la dignidad humana está proscrita y es sancionada por la Ley”. Criterios errados y mentes prejuiciadas son algunos obstáculos, que de forma general han estado presentes a la hora de realizar cambios en cuanto a formas de pensar, y sobre todo, de realizar acciones concretas.

Desde cada barrio se fraguó un singular proceso de unidad, ubicado por cuadras, circunscripciones, zonas, consejos populares y desde allí salieron las primeras campañas y discusiones, llevadas después al trabajo en las escuelas, bajo el principio de igualdad de los seres humanos.

Innumerables fueron los cubanos que sin pensarlo dos veces lo dieron todo por la liberación de su nación. Estamos hablando de hombres, mujeres, negros, blancos, protestantes, católicos, personas de preferencia sexual diferente, sujetos provenientes de varios sectores de la sociedad, pero todos con un sueño común: el de la libertad.Ostentar el nivel alcanzado es una tarea difícil, llena de obstáculos y piedras de tropiezo.

Luego del Triunfo revolucionario del Primero de enero comenzó otra guerra para el pueblo cubano, sólo que esta vez sería contra nuestras propias e infundadas ideas de igualdad y rectitud. Cuestiones estas que sin dudas marcan y definen el camino de las revoluciones cuando se trata del trabajo con las masas.

Para nadie es un secreto que durante décadas, de sectores insospechados aparecieron detractores que bajo falsos conceptos de integralidad actuaban cual inquisición moderna contra todo lo que aparentara no estar acorde con los  principios de rectitud creados o falseados por ellos.

Eliminar  los prejuicios raciales fue una de las primeras misiones que tuvimos que enfrentar. Desde los CDR se combatió a fondo todas las manifestaciones de racismo y se enseñó cómo el color de la piel no define la personalidad de los ciudadanos. Fuimos testigos de  cómo blancos y negros, estuvieron presentes en las jornadas de enfrentamiento a la propaganda enemiga y la subversión interna y la forma en que pusieron en alto el nombre de Cuba.
Claro está que la Historia es innegable e irrenunciable y no cabe falsear los sucesos o intentar que desaparezcan a fuerza de olvidos provocados. Aún recordamos con dolor cómo miles de cubanos sufrieron en carne propia el rechazo en universidades, centros laborales, organizaciones de masa, por el simple hecho de tener una preferencia sexual no acorde con la mal llamada norma heterosexual.

Muchas son las historias que podrían contarse sobre compañeros de grupo, trabajo, cederistas que estuvieron presentes en los momentos cruciales de la Revolución y que tiempo después se les cuestionó sus principios de forma ridícula y discriminatoria. Una vez más estábamos renunciando a los principios de igualdad, o creyendo actuar bien, tomábamos decisiones equivocadas y en muchos de los casos, con consecuencias que marcarían para siempre a una parte importante de la sociedad.

Cuando recordamos a todos los que tuvieron que abandonar objetivamente  sus posiciones políticas por el simple hecho de profesar una religión, nos invade una ira inmensa. ¿Quién dijo que las ideas políticas tienen que ver con el color de la piel, creencias religiosas o preferencia sexual? Podríamos mencionar muchas formas de discriminación, pero sin dudas estas son las que más nos han marcado.

A partir de los años 90  y luego de la reestructuración que fue necesario llevar a cabo, el país dio un cambio significativo en relación con viejos prejuicios que iban quedando arraigados, no en toda la sociedad, pero sí en una parte considerable de ella.

Si de algo puede vanagloriarse los Comités de Defensa de la Revolución, es de su protagónico papel a la hora de romper falsos estigmas y erróneos criterios y contribuir a la formación de la sociedad con todos y para el bien de todos que soñó  Martí. Una Cuba que no se aferra a falsos estereotipos y que ve en el ser humano el motor impulsor del desarrollo social.

El año 2014 fue productivo en Materia Legal. Es importante destacar que cada normativa jurídica debe tener un sustento legal en la Carta Magna. De ella se nutren el resto de las disposiciones Legales. En fecha reciente fue aprobada la Ley No. 116, Código del Trabajo; sin dudas significó una victoria la ampliación del artículo 2 inciso b sobre la igualdad en el trabajo, haciendo alusión al trabajo estatal y no estatal y la discriminación por motivos de Orientación Sexual.

Quedó nuevamente definido que los requisitos para acceder a un empleo consisten en ser mayores de 17 años de edad, poseer calificación formal, o sea, escolaridad según cargo, y condiciones físicas y mentales avaladas en el chequeo pre empleo. Todo ello acompañado de la Idoneidad demostrada. Todo cubano tiene derecho a su inserción en la vida útil y productiva de la sociedad sin importar su sexo, orientación sexual, raza o credo.

Cabe señalar que esos que discutieron el anteproyecto de Ley, eran cederistas. Hombres y mujeres formados en una Cubacambiante donde sus ciudadanos se forman bajo el rubro de igualdad y no entre diferencias que sólo conllevan al retroceso y pérdida de las conquistas alcanzadas. Puede señalarse este logro como una victoria más de los CDR y muestra de la madurez política desarrollada en más de medio siglo de Revolución. A esta Organización se debe gran parte del camino recorrido.

Cada uno de estos ejemplos de discriminación, nos recuerda que existe un pasado donde cometimos muchos errores y que es necesario no devolvernos al principio del trayecto en materia de Igualdad.
La Organización de Masas que agrupa a la familia cubana, nació desde el pueblo y para el pueblo. Entre sus principales misiones seguirá estando hacer que no se conviertan en letra muerta los Postulados constitucionales, y que la discriminación jamás vuelva a tomar partido en nuestra sociedad.

Metas por cumplir aún quedan muchas. No estaremos satisfechos hasta que podamos celebrar la imposición de la Igualdad sobre esos pequeños arbustos, pero no inofensivos, que traen consigo frutos de discriminación, y que si nos descuidamos pueden retoñar.

La existencia de los CDR es muestra de una lucha sin tregua contra todo lo que atente a la igualdad ciudadana. Jamás cejaremos en el empeño de seguir adelante abriéndonos paso en una sociedad libre de discriminación y poniendo en alto los principios de justicia social.

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