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  Sé de brazos robustos,
  Blandos, fragantes;
  Y sé que cuando envuelven
  El cuello frágil,
  Mi cuerpo, como rosa
  Besada, se abre,
  Y en su propio perfume
  Lánguido exhálase.
  Ricas en sangre nueva
  Las sienes laten;
  Mueven las rojas plumas
  Internas aves;
  Sobre la piel, curtida
  De humanos aires,
  Mariposas inquietas
  Sus alas baten;
  Savia de rosa enciende
  Las muertas carnes!
  Y yo doy los redondos
  Brazos fragantes,
  Por dos brazos menudos
  Que halarme saben,
  Y a mi pálido cuello
  Rocios colgarse,
  Y de místicos lirios
  Collar labrarme!
  ¡Lejos de mí por siempre,
  Brazos fragentes!

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