
“Ninguna pluma que
se inspire en el bien, puede pintar en todo su horror el frenesí
del mal. Todo tiene su termino en la monotonía. Hasta el
crimen es monótono, que monótono se ha ya el crimen
del horrendo cementerio de San Lázaro”.
“El mal no es verdad-si
el mal no fuera hijo del bien; sí sobre cada átomo
de lepra no vagase y se posase un soplo de virtud ¿qué
fuerza redentora habría salvado a esa tierra del empequeñecimiento
de los hombres, entro de su propio alto ser verdaderos dioses
humanos?”
“Merece gratitud
el que observa el mal, lo indica y lo combate”.
“... sólo
merece gratitud quien observa el mal y lo indica y lo combate”.
“No puede deshacerse
en pocos años el hondo mal en muchos años hechos”.
“Un mal no existe
nunca sin causa verdadera”.
“Cuando un mal es
preciso, el mal se hace. Y cuando nada basta ya a evitarlo, lo
oportuno es estudiarlo y dirigirlo, para que no nos abrume y precipite
con exceso”.
“... hay que llevar
manos firmes al mal hondo”.
“Ver males es desear
curarlos”.
“Debiera siempre
errar quien desea mal”.
“... el mal terrible
quiere remedio terrible”.
“El mal es accidental:
solo el bien es eterno. Contra el dogma del mal eterno, el dogma
nuevo del eterno trabajo por el bien”.
“... no hay más
modo de curar los males que extinguir sus causas”.
“Conforme se van
presentando los males, van discurriendo los remedios”.
“Cada mal sugiere
su propio remedio”.
“Una vez reconocido
el mal, el ánimo generoso sale a buscarle remedio: una
vez agotado el recurso pacífico, el ánimo generoso
donde labra el dolor ajeno como el gusano en la llaga viva, acude
al remedio violento”.
“Los males se alivian
con hablar poco de ellos”.