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Por las mañanas
 
Mi pequeñuelo
 
Me despertaba
 
Con un gran beso.
 
Puesto a horcajadas
 
Sobre mi pecho
 

Bridas forjaba

 
Con mis cabellos.
 
Ebrio él de gozo,
 
De gozo yo ebrio,
 
Me espoleaba
 
Mi caballero:
 
¡Qué suave espuela
 
Sus dos pies frescos!
 
¡Cómo reía
 
Mi jinetuelo!
 
Y yo besaba
 
Sus pies pequeños,
 
Dos pies que caben
 
En sólo un beso!

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Todos los derechos reservados a Reinier Clemente López
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