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José Martí

“El odio del fuerte al débil, odio misterioso e implacable: el odio del que envidia una superioridad del espíritu y una largueza de corazón que no posee. El odio del que no inspiraba simpatías hacia el que las inspira. El odio del mezquino al generoso: un odio grande”.

“Ni odio contra los que no piensan como nosotros. Cualidad mezquina, fatal en las mazas, y raquítica increíble en los verdaderos hombres de Estado, ésta de no conocer a tiempo y constantemente la obra e intención de los que con buen espíritu se diferencian en métodos de ellos!”

“Pero esta falta de odio, no nos quitará energías. Clementes en medio de la adversidad; pero ni una línea atrás de n/ absoluto derecho; y fieros, ciegos, si es menester en la hora de combate”.

“Asesino alevoso, ingrato a Dios y enemigo de los hombres, es el que, so pretexto de dirigir a las generaciones nuevas, les enseña un cúmulo aislado y absoluto de doctrinas y les predica al oído, antes de que la dulce plática de amor, el evangelio bárbaro del odio”.

“El odio no construye”.

“El odio es un tósigo ofusca, sino mata, a aquél a quien invade”.

“... sólo son dignos de lástima los que se siembran a traición incendio y muerte por odio a la prosperidad ajena”.

“... ¿en qué país, no cría fieras el odio?”

“... ¿quién sabe dónde va el odio una vez que se le desata?”

“Lo que odia, es ralea. La ralea de un pueblo es la gente capaz de amar. La soberbia: ésa es la canalla”.

“... las piedras del odio, a poco de estar al sol, hieden y se desboronan, como masas de fango”.

“Hay odios excusables, que nacen de una aberración, de una abstracción, de una pasión nacional”.

“El odio canijo ladra, y no obra”.


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