
“No se opina con la fantasía,
ni con el deseo, sino con la realidad conocida, con la realidad
hirviente en las manos enérgicas y sinceras que se entran
a buscarla por lo difícil y oscuro del mundo”.
“La opinión enérgica
es tan poderosa como la lanza penetrante: quien esconde por miedo
su opinión y como un crimen la oculta en el fondo del pecho
y con su ocultación favorece a sus tiranos, es tan cobarde,
como el que en lo recio del combate vuelve grupas y abandona la
lanza al enemigo”.
“Ladrones del altar son
esos comerciantes de opinión, y debían sacarlos
por las calles con sayal de lienzo y la cabeza llena de ceniza”.