
“... ¡vil el que permanece
tranquilo en el hogar cuando los soldados extranjeros huellan
la tierra que guarda los despojos de sus padres!”
“Amigos fraternales son
los padres, no implacables censores. Fusta recogerá quien
siembra fusta: besos recogerá quien siembra besos”.
“ ¡Oh! ¡Si
fueran los padres en el hogar, ya que no copia, ejemplo al menos
de respeto a los buenos, los justos y los bravos!...¡Generación
de bravos sucediera a esta generación anémica y
raquítica!”
“... ¿qué
nubes hay más bellas en el cielo que las que se agrupan,
ondean y ascienden en el alma de un padre que mira a su hijo?”
“... el buen padre, por
sus hijos, hasta la honra pone en riesgo”.
“Uno, padrazo ya, con el
corazón estremecido y la frente arrugada, se contenta con
un traje negro bien cepillado y sin manchas, con el cuál,
y una cara honrada, se está bien y se es bien recibido
en todas partes; pero ¡para la mujer, a quien, hemos hecho
sufrir tanto! ¡para los hijos, que nos vuelven locos y ambiciosos,
y nos ponen en el corazón la embriaguez del vino, y en
las manos el arma de los conquistadores! ¡para ellos, oh,
para ellos, todo nos parece poco!”
“El nombre de los padres
es una obligación para los hijos, y no tiene derecho al
respeto que va por todas partes con la sombra del padre glorioso,
el hijo que no continúa sus virtudes”.