
“Desde que merced a los
descubrimientos de Priestley y del infortunado Lavoisier, a quien
el Comité de Salud Pública negó quince días
más de vida para terminar sus experimentos, se fundó
la ciencia química y se sepultaron para siempre en el olvido
las divagaciones de la Alquimia, la busca de la piedra filosofal,
que fue el esfuerzo constante de esa cuasi ciencia, no ha preocupado
más a los hombres”.