
“Que
la Revolución no sea el triunfo de un bando temible por
glorioso, y por haber logrado sólo la gloria,- arrogante,
ignorante, lleno de los vicios, odios y ambiciones nacidas de
la guerra y exclusiva”.
“Las
Revoluciones son como el café: han de hacerse con agua
hirviendo”.
“Las
revoluciones hermosas no tienen necesidad de los soldados”.
“Una
Revolución es necesaria todavía: ¡la que no
haga Presidente a su caudillo, la revolución contra todas
las revoluciones: el levantamiento de todos los hombres pacíficos,
una vez soldados, para que ni ellos ni nadie pueda verlo jamás!”
“Revolucionarios
útiles, comprenden las revoluciones son estéril
cuando no se fieman con la pluma en las escuelas y con el arado
en los campos”.
“Revolucionar
no es retardar”.
“No
hay más que un modo de quitar derecho a la revolución:
anticiparse a sus medidas: realizar aquello que ella promete que
realizará; hurtarle sus pensamientos y aplicarlos desde
el trono”.
“...
que completemos la obra de la revolución con el espíritu
heroico y evangélico con que la iniciaron nuestros padres,
con todos, para el bien de todos”.
“No
cabe la isla en un puño: ni las revoluciones son obra de
joyería, que salen a hora fija, con todo sus tronos y lustres,
del toque de joyero”.
“Las
revoluciones arrollan a los que no la saben prever, y ponen a
su cabeza a los que han contribuido a salvarla”.
“El
servicio de la revolución de la libertad puede lavar la
culpa de la riqueza, acumulada con el fruto de la esclavitud”.
“...
la obra de la revolución tiene horribles sorpresas”.
“Quien
ama a la libertad, previsora y enérgica, ama a la revolución”.
“La
justicia, la igualdad del mérito, el trato respetuoso del
hombre, la igualdad plena del derecho: eso es la revolución”.
“Las
revoluciones, por muy individuales que parezcan, son obra de muchas
voluntades”.