
“Es
mucho más grande el que no ha querido serlo. La luz de
la libertad lo viste. El amor de un pueblo lo acompaña.
Le sigue por todas partes la admiración de los hombres
honrados”.
“Mejor
es estar expuesto a sus propios accidentes, que recurrir a un
tirano”.
“Hay
tiranías rudas: así la de la nieve que esteriliza
y ahoga la tierra”.
“Con
un poco de luz en la frente no se puede vivir donde mandan tiranos”.
“¡Es
que hay una hora en que la tiranía se ciega, y se deja
vencer, aturdida por el brillo y la pujanza de la libertad! ¡Es
que el soldado que lucha por la honra vale más, y lidia
mejor, que el soldado que lucha por la paga!”
“...
donde fue más cruel la tiranía sea luego más
amada y eficaz la libertad”.
“No
hay para odiar la tiranía como vivir bajo ella. Ni para
exacerbar el fuego poético, como morar entre los que carecen
de él. Sólo que, falto de armas en quienes verter
la suya desbordando, muere ahogado el poeta”.
“La
tiranía ahuyenta los habitantes de los pueblo, y la libertad
los atrae”.
“¡Y
sólo los que se los han sacudido de los hombres, como un
manto de espinas encendidas, saben lo que cuesta rechazar los
halagos de los tiranos!”
“...
la tiranía es una misma en sus varias formas, aún
cuando se vistan en algunas de ellas de nombres hermosos y de
hechos grandes”.
“¡La
tiranía no corrompe, sino prepara!”
“...
la tiranía fomenta las virtudes que la matan”.
“¡Cuánto
cómplice encuentra la tiranía en la corrupción,
en la ambición y en el miedo!”
“...
tirano es el católico que se pone sobre un hindú,
y el metodista que silba a un católico”.
“La
tiranía no se derriba con los que la sirven con su miedo,
o su indecisión, o su egoísmo, o el odio a la verdadera
libertad, que anima y pierde a los mismos que han ganado lauros
en la defensa casual o aparente de ella”.