José
Martí regresó a su amada Patria. Llegó a
La Habana, con el nombre de Julián Pérez, en enero
de 1877.
En
febrero del propio año volvió a México y
de allí salió para Guatemala, y de ahí regresó
nuevamente a México para contraer matrimonio con Carmen
Zayas Bazán. Dejó imprimiéndose su libro
Guatemala. Retornó a Guatemala y luego viajó a Honduras.
Entonces llegó a La Habana con su esposa y solicitó
permiso para ejercer la abogacía. Nació su amado
hijo, mientras trabajaba en el bufete de Viondi.
Transcurrió
casi una década desde que el adolescentes salió
deportado y desgarrado en cuerpo y alma. Era ya un joven que transita
hacia la madurez con profunda sensibilidad y preclaro pensamiento.
Se
avecinaba otra década de definiciones políticas
en cuanto a su protagonismo en la lucha independentista cubana,
y fue nuevamente deportado.
En
1879 Martí fue electo secretario de la sección de
literatura del Liceo de Guanabacoa, donde brilló su oratoria
en discursos conmemorables. En Oriente resonaban los ecos del
movimiento insurreccional. Martí era considerado “sospechoso”
y las autoridades determinaron su prisión y deportación.
Salió hacia España en el vapor Alfonso XII. Pasó
otra vez por París.
En
1880 estuvo en Nueva York. Empiezó su carrera de dirigente
y organizador de la Revolución cubana proclamándose,
en Nueva York (mayo 13) el Comité Revolucionario con motivo
de la llegada del general Calixto García.
En
1881 se dirigió Martí a Venezuela y regresó
a Nueva York tres meses después.
Entre
los años 1882 y 1889 la actividad martiana fue intensa.
Escribió buena parte de sus Versos Libres mientras trabajaba
como traductor (Casa Appleton) y como colaborador de algunos periódicos
de la América. Al año siguiente (1883) realizó
su discurso sobre Bolívar (en la Sala Delmónico)
y dirigió La América. Durante 1884 escribió
cartas a los viejos caudillos atrayéndolos a la nueva Revolución,
fijando orientaciones y deberes. Dos años más tarde
quedaron liquidados los proyectos revolucionarios Gómez-Maceo.
Entre
los años 1887 y 1890 Martí fue nombrado cónsul
de Uruguay, colaboró en El Economista americano y trabajó
incansablemente organizando y clarificando posiciones políticas.
En el año 1889 apareció el primer número
de La Edad de Oro. Participó en actos conmemorativos del
10 de Octubre y en veladas de honor a poetas y escritores (Heredia).
Se dedicó a crear grupos y ligas enviando y recibiendo
copiosa correspondencia desde La Habana; fue designado cónsul
de Argentina en Nueva York, Paraguay hace igual designación
en el año 1890.
En
1891 Martí informó, en español e inglés,
en la Conferencia Monetaria de Washington. Ese mismo año
renunció a los consulados que representaba. Fundó
en Tampa la Convención Cubana y se aprobaron en Nueva York
sus resoluciones que eran algo así como los preliminares
de las Bases del Partido Revolucionario Cubano. Después
de ser invitado por los obreros llegó a Key West.
Durante
1892 se editó el primer número del periódico
Patria (14 de enero); fue electo Delegado del Partido Revolucionario
Cubano (8 de abril) y se realizó la proclamación
del Partido (10 de abril).
Entre
julio y agosto hizo viajes de propaganda por la Florida y Santo
Domingo; el 11 de septiembre se entrevistó en la reforma,
con Máximo Gómez y el día 24 llegó
a Haití. Salió para Jamaica el 4 de octubre y regresó
a Nueva York el día 18.
Martí
desarrolló el lustro de su existencia física con
la febril actividad que caracterizaba su empeño independentista
y su profundo sentimiento humanista. Faltaban apenas 28 meses
y 19 días para su fatal caída en combate y sin embargo,
cuánto hubo de hacer en tan breve lapso a favor de la historia
de Cuba y de América toda.