INVESTIGACION DEL ACCIDENTE
"Prevenir asegura tú futuro"
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En el proceso de investigación de un accidente se debe cumplir el siguiente procedimiento:

a)        preservar las condiciones del lugar o puesto de trabajo en el momento de producirse el accidente;
b)        identificar las condiciones existentes en el proceso o actividad de trabajo en el momento de producirse el accidente;
c)        registrar la información que considere importante para el mejor desarrollo ulterior de la investigación.

El grupo de trabajo seleccionado para realizar la investigación del accidente debe tener acceso a toda la información que le permita reconstruir el hecho y determinar las causas, incluyendo el interrogatorio de los testigos. Este grupo finalmente elaborará un informe de su investigación, de acuerdo con la legislación vigente.
En la investigación de accidentes es necesario desentrañar no solamente las causas inmediatas que desencadenaron el hecho, como puede ser el no uso de la herramienta adecuada o la violación de un procedimiento de trabajo, sino también las causas básicas, como la falta de control sobre los lugares con peligro. Si no se ejercen medidas sobre las causas básicas, no se evita que un hecho similar o igual al que ocurrió se repita.

El primer paso en la investigación del accidente consiste en recopilar datos, o sea, todos los hechos, actitudes, ocurrencias y particularidades que se corresponden directa o indirectamente con el hecho, o sea: quién se accidentó, su sexo y edad, el tiempo que llevaba en ese puesto, el lugar en que ocurrió, la hora y turno de trabajo, si era o no la tarea en que se lesionó la que él realizaba habitualmente, etc. Todo ello es importante para posteriormente conocer las causas por las cuales ocurrió el hecho. Es evidente que un trabajador joven y con poca experiencia tenga más probabilidades de accidentarse que uno de mayor experiencia; o que un hombre de edad algo avanzada no tenga una reacción ante el peligro tan rápida como la de un hombre joven.
Es necesario conocer también la situación familiar del sujeto, sus condiciones domésticas, su estado de salud, todo esto puede ser importante para descubrir las causas.

El segundo paso consiste en conocer detalles que describan el accidente:
¿Dónde particularmente ocurrió, en qué máquina o en qué condiciones?;
¿Qué sucedió en específico?, o sea, ¿con qué objeto ocurrió?, ¿qué parte del cuerpo se ha lesionado?, ¿qué tipo de lesión?

Estas preguntas, dónde y qué son interesantes: si un operario se lesionó en el departamento de maquinado con un torno en el cual trabaja, después es necesario averiguar qué le ocurrió: ¿se lesionó una falange o la mano?, ¿fue una fractura o una luxación?, ¿qué parte del torno lo golpeó: el plato, una palanca?

Otras dos preguntas que precisan responderse son:

¿Cuándo sucedió el hecho?, la cual ya hemos visto, y ¿cómo sucedió?

A esta última pregunta hay que responder cuidadosamente: se debe recoger punto por punto todo lo que ocurrió en la realidad, empezando por el comienzo del trabajo, particularmente los cambios que ocurrieron en comparación con un proceso normal (en todo accidente siempre ha ocurrido al menos algún cambio), hasta llegar al punto en que el trabajador recibió el daño corporal.

Estas cuatro preguntas es necesario satisfacerlas para después empezar a dar respuesta a la pregunta principal: ¿por qué? ocurrió el accidente.

A veces ocurre que  este por qué se responde mecánicamente, atendiendo a las ocurrencias superficiales y sin una verdadera reflexión que nos conduzca a las esencias del hecho. Se concluye, por ejemplo, que ocurrió el accidente por un error del lesionado, o porque se introdujo donde no debía o porque metió la mano en un lugar donde no tenía por qué meterla. O sea, como el viejo adagio anglosajón, "estaba en el lugar equivocado en el momento equivocado",o en otras palabras, fue obra de la casualidad.

Pero,¿ por qué ese sujeto hizo lo que hizo, cuánto adiestramiento se le impartió, cuánto control sobre su trabajo fue ejecutado, cuántas veces se lo alertó del peligro, por qué tuvo necesidad de ir allí o de meter la mano en el lugar peligroso? ¿Se tomaron a tiempo medidas frente al peligro? Lo que jamás podemos concluir es que lo hizo porque quiso hacerlo, esto sería una auto lesión (si se prueba) y no constituiría un accidente de trabajo.

A la pregunta por qué dedicaremos un epígrafe más adelante, porque esta pregunta, al conducirnos hacia las causas, nos permite indicar las medidas para evitar accidentes futuros.

El tercer paso corresponde a las declaraciones del accidentado y los testigos.

Es necesario entrevistar al accidentado (si está en condiciones), al jefe del accidentado y a las personas que tengan alguna información sobre el hecho, particularmente los testigos presenciales. Por otra parte, se deben tener en cuenta los datos erróneos que nos puedan estas personas suministrar. Los datos erróneos aparecen a veces por temor ante el castigo, por la influencia del shock recibido, por no complicar a otras personas, por vergüenza o por no recordar bien los hechos.

Una manera de disminuir las distorsiones debidas a datos erróneos consiste en la reconstrucción del hecho. Está demostrado que al observar el investigador la reconstrucción de un hecho que ha tenido implicaciones emocionales, este puede detectar datos falsos y corregir la apreciación que está haciendo del suceso. Ello también se debe a la ayuda que presta a la memoria de los sujetos implicados la reconstrucción de los hechos.

Si se detectan contradicciones se harán peguntas adicionales para reconstruir fielmente lo que ocurrió.

La entrevista personal permite revelar datos que la persona entrevistada no revelaría ante el colectivo. En el colectivo, las impresiones personales tienden a transformarse para acompasar con la opinión  mayoritaria o con la de algún miembro del colectivo que goce de algún tipo de influencia sobre el grupo. Por eso, la entrevista personal es muy necesaria. Se puede ayudar al interrogado inquiriendo: ¿por qué usted afirma eso?, ¿qué lo hace pensar así?, ¿qué ha visto con sus ojos?, ¿qué oyó?, ¿qué le han contado?

Todos los derechos reservados a Aleida Ledón